Hace unos días leí en un libro que la muerte es despojarse de todo lo que uno no es. Y es que ante ese hecho inevitable lo más esencial de uno se despierta, y nos volvemos más intuitivos, más concientes, más honestos y hasta me animaría a decir que más inteligentes. Es ese momento donde muchas verdades se revelan. Porque quizás ante la muerte nos sinceremos con nosotros mismos más de lo habitual. Así, frente a las verdades reveladas surgen todo tipo de movimientos que vuelven a ponernos en eje. Ese centro fundamental al que sólo podemos acceder cuando todo se nos presenta tal cual es. Supongo que la única forma de ser libres es muriendo, aún antes de que la muerte verdadera nos llegue. Morir en el sentido de sacarnos toda la basura condicionada de encima y ser lo que somos, sin tanta vuelta.