Es fácil que no aparezcan cuando la vida fluye de una manera tan natural como respirar.
Pero cuando la mente se entromete todo parece estancado, difícil. Es el retorno de la fragilidad. De la libertad cautiva. Del miedo paralizante.
Ese miedo que te hace escuchar sonidos que no existen, que no te deja apagar la luz ni cerrar los ojos. Que te hace creer que van a entrar a tu casa a robarte la felicidad.
Aunque tiembles, yo te abrazo.