7 de abril de 2010

Shiva

Estaba sentado junto al mar un día al atardecer, observando el vaivén de las olas y sintiendo el ritmo de mi respiración, cuando de pronto pasé a ser conciente de todo lo que me rodeaba como imbuido en una gigantesca danza cósmica. Como físico sabía que la arena, las rocas, el agua y el aire que me rodeaban estaban compuestos de moléculas y átomos en vibración, y que ésos eran partículas que reaccionaban entre sí, creando y destruyendo esas partículas. También sabía que una lluvia de "rayos cósmicos", partículas de alta energía que experimentaban colisiones múltiples al penetrar en el aire, bombardeaban constantemente la átmosfera terrestre. Todo esto me resultaba familiar gracias a mi investigación de la física de altas energías, pero hasta entonces sólo lo había experimentado a través de cuadros, diagramas y teorías matemáticas. Sentado en la playa, mis anteriores experiencias cobraron vida; "vi" las cascadas de energía procedentes del espacio exterior, en las que se creaban y destruían partículas en pulsaciones rítmicas; sentí su ritmo y "oí" su sonido, y en aquel momento supe que aquello era la danza de Shiva, señor de la danza adorado por los hindúes.


Sabiduría Insólita
Fritjof Capra