13 de abril de 2011

Immerse your soul in love

No sé muy bien por qué, pero si pudieras transferirme todo tu dolor yo lo aceptaría con gusto con tal de verte feliz, desarrollando todo el potencial que tus conflictos no resueltos limitan.
Sé que sólo basta con mirarte para que entiendas que nunca vas a estar solo. Porque es lo que siento cada vez que me mirás, sumida en la frustración de comprender la inexistencia del amor incondicional. Hoy sé que el amor no se analiza desde la mente, que en realidad el amor no es más que amor. Nada más ni nada menos que la expresión de lo que somos. El espacio creado entre vos y yo. O, más bien, el no espacio. La fusión. La comprensión de que somos uno con todo.
Encontrar una persona en este mundo que me haya ofrecido su propio terreno fértil para desarrollarme, para crecer, para sufrir, para sacar lo más oscuro de mi, para aterrorizarme, para reir y encima sin tiempo, sin apuros, comprendiendo mis procesos, tolerando mis caídas y mis subidas, fue la expresión del amor en estado puro, de ser a ser. Mi propio terreno fértil hoy te lo ofrezco, para que plantes ahí lo que quieras, para que mueras y renazcas. Para que respires. Para que atravieses con amor todo lo que te toque vivir.