11 de octubre de 2011

You used to be alright. What happened?

Etcétera, etcétera...

9 de octubre de 2011

Sentí compasión por el que cree que vivir en la superficie es más cómodo que vivir en la profundidad.

La charlatanería es como el aire que parte las estalactitas y las vuelve a convertir en polvo. Yo no participo. Espero. Río. Sé que la superficialidad desintegra las corrientes subterráneas que todo el mundo busca. Los ríos subterráneos de sueños, de yoes cada vez más profundos que discurren por debajo.
Mi recompensa es que a menudo me veo llevada a estos lugares, y encuentro a un personaje mucho más fascinante.
Sin embargo, por la noche me siento cansada, no tanto como antes, por mis propios fingimientos y papeles, sino debido a mi soledad, a mi incapacidad de permanecer en la periferia. Esta necesidad de una vida más profunda tira de mi y me aleja de los ambientes más perfumados, más atractivos y estéticos, y me hace renunciar cada día a cierto placer, a cierto jardín flotante, a cierta frivolidad, a cierto objeto brillante. Me hubiera gustado vivir algunos días en las páginas de Vogue o Harper´s Bazaar.
Pero prefiero mis regiones submarinas.


Anais Nin

6 de octubre de 2011

5 de octubre de 2011

Respuesta favorita de mi persona favorita en el mundo

No necesitás suerte
No necesitás nada
Vos sos todo


4 de octubre de 2011

No Golden






1 de octubre de 2011

One for Yes, Two for No

I've no idea what you are talking about
your mouth only moves with someone's hands up your arse

18 de septiembre de 2011

Q. T.



5 de agosto de 2011

Pasado

Ese velador plateado, ese olor a perfume ochentoso, esas manos con las uñas cortas, ese vestido blanco de corderoy, los lunares, los conejos, el sombrero hecho con diarios, las copas rotas, el mantel en el piso, los gritos, las risas, ese abrazo, el alma rota en pedazos, la soledad, la fiebre, el abandono, las hojas, las confesiones, el cuero, el ascensor, el mar, esa mirada, la tristeza infinita, el miedo, la muerte, la caída, la desintegración, las carcajadas, el telón, las caras, los fantasmas, el micrófono, los aplausos, la desesperación, la despedida, los puños apretados, los intentos, las amenazas, el odio y el amor, el resentimiento y el perdón, la furia, la autodestrucción, el análisis, la repetición y la evitación, la negación y la aceptación, el rechazo y la incondicionalidad, los cuadernos, los lápices, el piano, la vieja, la lejanía, la inmensidad, la bandera, los saltos, los chistes, las peleas, las conversaciones a la madrugada, el maestro, la maestra, el futuro, las ausencias, las lágrimas, las preguntas, los objetos que cobran vida, las noches que no podés mantenerte de pie, la única salida, las últimas flores. Es demasiado. Demasiado brillante. Demasiado poderoso.

13 de julio de 2011

Ni

Se sentía como la última noche. Pero no tenía miedo. Supe que no lo era cuando encendí un cigarrillo. La última noche debería ser rendición. Y cuando nos rendimos lo cotidiano es infinitamente más intenso. Lo se porque me rendí muchas veces.
Los universos simbólicos aparecen tan rápido como desaparecen. Y no importa cuánto grites ni cuán profundo caigas. Ya no existe. Tampoco vos. Desaparecés en cada esquina.
Las imágenes te aplastan. Se van a volver gigantes y nos van a devorar. Ya lo hacen.
Quedás reducido a un pensamiento. El Otro no es más que vacío. Siempre podés estirarte un poco, tocarlo. No importa cuánto, tampoco el tiempo.
Ni siquiera importa cuantas veces se te quiebren las costillas, la única verdad se escapa entre los dientes.