1 de septiembre de 2010

Las madrugadas son para cualquiera

En una noche cualquiera puedo dibujar el mundo en mi mente con un pedazo de alfajor y un vaso de chocolatada sobre la mesada. En un instante todo puede parecer acabado pero al segundo la sensación de plenitud es intensa, el vacío puede tan desesperante como liberador. Al rato agarrar el lápiz y escribir unas cuantas palabras en mi cuaderno de espiral, fragmentos claramente inspirados por la lectura que antecedió el momento. Ser detallista hasta el cansancio aunque nunca me canse realmente de serlo. Y tirarme al piso a su lado con los ojos cerrados escuchando la perfección que no para de sonar, en conexión solidaria y armónica con el universo en su totalidad. Perder el control quedando paralizada, una contradicción puramente mental. Crear colores nuevos con pasteles robados y odiar al sistema que vuelve un pedazo de arte en un producto inaccesible. Ser feliz, atravesada por la soledad y sentir en el aire la red que me une con todo lo demás. Pensar intensamente y quedar en blanco con suma facilidad, olvidarme de las cosas y desesperarme por recordar. Sentir que mi corazón late a mil por segundo y mirar en dvd su último concierto perfecto. Escucharla hablando de lo inhumano del capitalismo y por otro lado, rogarle a él por mensaje de texto que no lo chupe el sistema. Buscar inscansablemente. Leer, leer, leer hasta que el libro me aplaste. Respirar al ritmo del crujido de las persianas y admirar su cara aunque no esté conmigo. Dejar fluir la imaginación hasta volverla realidad. Mirarlas sentadas charlando trivialidades, borrosas por el humo y la cerveza. Pararme y bailar con él hasta que me duelan las costillas. Reírme tan fuerte de los miedos irracionales hasta quedarme dormida.

31 de agosto de 2010

Yin / Yang

17 de agosto de 2010

¿Acaso un hombre consciente puede respetarse a sí mismo?

Fiódor Dostoievski, Memorias del Subsuelo.

Algo muy distinto es comprenderlo todo, tomar conciencia de todo, de todos los imposibles y muros de piedra; no resignarse a ninguno de estos imposibles y muros de piedra si a ustedes les da asco resignarse; llegar, a través de las combinaciones lógicas más inevitables, a las conclusiones más abominables sobre el eterno tema de que hasta del muro de piedra uno se siente como culpable, aunque sea a todas luces evidente que uno no es culpable en absoluto, y, en consecuencia, rechinar en silencio y con impotencia los dientes y abandonarse voluptuosamente a la inercia, soñando con que incluso no tienes contra quién enfurecerte; que la furia no tiene objeto y que acaso no lo tendrá nunca, que se trata de un truco, de un engaño, de una trampa, que se trata sencillamente de un lodazal, que no sabemos qué ni quién, pero que, a pesar de toda esa incertidumbre y ese engaño, el dolor de ustedes no cesa, y cuanto más ignoran ¡más les duele!

¡Oh, si sólo no hubiera hecho nada por pereza! ¡Señor!, ¡cómo me respetaría entonces a mí mismo! Me respetaría justamente porque al menos sería capaz de ser perezoso; al menos tendría una especie de cualidad positiva de la cual sentirme seguro. Pregunta: ¿quién es éste? Respuesta: un perezoso; pero si hasta eso sería agradable de escuchar sobre uno mismo. Significaría una definición positiva, significaría que hay algo que decir sobre mí. "¡Perezoso!", pues eso es todo un título y un nombramiento, es una carrera, señores. No bromeen, así es. Entonces tendría derecho a ser miembro del club más exclusivo y habría dedicado mi tiempo sólo a respetarme.

En definitiva, señores: ¡es mejor no hacer nada! ¡Es mejor la inercia consciente! Así que ¡viva el subsuelo! Aunque antes haya dicho que envidio al hombre normal hasta la última gota de mi bilis, no quisiera ser como él en las condiciones en las que lo veo (pero así y todo no dejaré de envidiarlo). ¡No, no, siempre es mejor el subsuelo! Por lo menos ahí es posible...¡Eh! ¿Pero también ahora estoy mintiendo! Miento porque yo mismo sé como dos por dos son cuatro que el subsuelo no es lo mejor, que lo que ansío es algo diferente, completamente diferente, ¡pero que no puedo encontrar! ¡Al diablo el subsuelo!

(...) porque todos nosotros nos hemos desacostumbrado de vivir, todos cojeamos, quien más quien menos. Nos hemos desacostumbrado tanto que a veces le sentimos cierta aversión a la auténtica "vida viva" y por eso no podemos soportar que nos la recuerden. Hemos llegado hasta tal punto, que casi consideramos la auténtica "vida viva" como un esfuerzo, casi como un trabajo, y en nuestro fuero íntimo todos estamos de acuerdo en que es mejor vivir como en los libros. ¿Y qué es lo que a veces nos da hormigueo, por qué hacemos extravagancias, qué es lo que pedimos? Ni nosotros mismos lo sabemos.

Vean: la razón, señores, es una cosa buena, esto es indiscutible; pero la razón es sólo la razón y satisface únicamente la capacidad del hombre de razonar, mientras que el deseo es la manifestación de toda la vida, es decir de toda la vida humana incluyendo la razón y todos los cosquilleos. Y aunque en esta manifestación nuestra vida revela a menudo toda su miseria, sigue siendo vida y no la mera extracción de una raíz cuadrada. (...) La razón sólo sabe lo que ha llegado a saber (...), mientras que la naturaleza humana actúa en conjunto, con todo lo que hay en ella, consciente e inconscientemente, y aunque pueda errar, vive.

30 de julio de 2010

Ideas

¿Cuál será la idea más frustrante respecto a la vida?
¿El pensar que tiene demasiados obstáculos y limitaciones
o el darse cuenta que en realidad no existen?
Que no hay obstáculo que pueda quebrar la voluntad.
Que absolutamente todo depende de uno.

12 de julio de 2010

Federico

AY VOZ SECRETA DEL AMOR OSCURO.

¡Ay voz secreta del amor oscuro!
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡Ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡ay perro en corazón, voz perseguida!
¡silencio sin confín, lirio maduro!

Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.

Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!
¡que soy amor, que soy naturaleza!

Federico García Lorca

23 de junio de 2010

De vez en cuando...

está bueno estrellarse contra la mortalidad.
(siempre y cuando no te rompas la cabeza)

10 de junio de 2010

Liberar

quiero vaciarme. respirar tan fuerte hasta expulsar la angustia hacia afuera. quiero mirarla de cerca, llorarle el alivio en la cara. quiero pegarle hasta dejarla agonizante. quiero decirle gracias y tocarla despacio, hasta disolverla. quiero mirarla de frente, quiero verla mientras se disuelve. después quiero saltar, correr, bailar sobre sus restos. tan fuerte que el mundo entero vibre al compás de mi ritmo liberado. quiero abrazarme tan fuerte. convencerme de ya no tener miedo. quiero correr hasta desaparecer y siempre llego a algún lugar.

1 de junio de 2010

...

Hace un esfuerzo enorme por sonreír. Porque no sabe si es lo que quiere. No sabe si lo hace naturalmente o se ve obligada. Muchas veces ríe maníacamente. Pero sabe que no es felicidad. Lo ve sólo como una descarga apresurada que le es imposible a través del llanto. Mira a su alrededor y todas las sonrisas le parecen falsas. Porque la vida de las personas les parece falsa. Sabe que si todos supieran lo que ella sabe, nadie podría sonreir.

26 de mayo de 2010

Posible


Es soñando con lo imposible que el hombre ha realizado siempre lo posible. Los que se han conformado con lo que les parecía posible no han avanzado nunca de un solo paso.



Mijail Bakunin

17 de mayo de 2010

Mirarte

Lo bueno de mirarte es que nunca sos igual. Estás en constante movimiento, como el mar, al que no importa cómo lo mires ni desde donde, siempre es diferente. Sos un poco de todo, aunque podés también no ser nada. De ahí que tus silencios sean tan o aún más sabios que tus palabras. De ser un elemento natural, serías el fuego, sin dudas. Por lo indomable. Aunque también sos estable como la tierra, huidizo como el agua y vital como el aire. De hecho, podrías ser el quinto elemento. Por lo indispensable.